El acto inicial de la creación es la llegada de la luz. En hebreo, esta palabra es or (אור, pronunciado "or"), que significa no solo brillo físico, sino la primera chispa de conciencia espiritual—una luz que te permite percibir posibilidades y comenzar de nuevo.
Observa que incluso antes del sol, la luna o las estrellas, ya existe la luz—lo que sugiere que la verdadera iluminación no es solo física, sino también interior. Con cada nuevo día, tienes la oportunidad de traer 'or' a tu propia vida: arrojar nueva luz sobre tus decisiones, ver con mayor claridad el camino por delante y alumbrar el mundo a tu manera única.
Reflexión: ¿Dónde notas pequeñas chispas de 'luz'—esperanza, claridad o bondad—en tu rutina diaria? Hoy, reconoce una de esas chispas y considera cómo podrías nutrirla aún más.
