Al acercarnos a Parashat Ki Tavo, es útil recordar los temas finales de Parashat Ki Teitzei, que se centraban en una amplia variedad de mitzvot que rigen las relaciones interpersonales, la justicia y la vida ética. Estas mitzvot preparan el escenario para Ki Tavo, donde la Torá pasa de los detalles de la vida cotidiana al destino nacional más amplio de Israel mientras se preparan para entrar en la Tierra.
Parashat Ki Tavo comienza con la mitzvá de bikkurim: la entrega de los primeros frutos. Cuando los israelitas se establezcan en la Tierra, deben llevar lo primero de su cosecha al Templo, presentarlo al Kohen y recitar una declaración que relata el viaje de la nación desde la esclavitud hasta la libertad. Esta declaración es un breve recuento de la historia judía, que enfatiza la gratitud por la bondad de Hashem. Luego, la Torá ordena la separación del ma’aser (diezmo) en el tercer año, asegurando que el levita, el extranjero, el huérfano y la viuda sean atendidos. La persona que lleva los diezmos también debe hacer una declaración afirmando que las mitzvot se cumplieron correctamente.
Moshé luego instruye al pueblo: al cruzar el Jordán, deben erigir grandes piedras, recubrirlas con cal y grabar en ellas las palabras de la Torá. Se debe construir un altar en el monte Ebal y allí se ofrecerán sacrificios. Las tribus se dividen: seis se colocan en el monte Gerizim para bendecir y seis en el monte Ebal para pronunciar maldiciones. Los levitas, de pie en el valle, recitan una serie de bendiciones y maldiciones, a las que el pueblo responde "Amén". Estas incluyen prohibiciones contra la idolatría, la falta de respeto a los padres, mover los linderos, engañar al ciego, pervertir la justicia y otros valores fundamentales.
La parashá luego presenta una visión amplia: si Israel obedece los mandamientos de Hashem, serán bendecidos con prosperidad, seguridad y honor entre las naciones. Las bendiciones se detallan: cosechas abundantes, hijos sanos, victoria sobre los enemigos y más. Sin embargo, si el pueblo abandona el pacto, le sobrevendrá una larga y angustiante lista de maldiciones: enfermedad, hambre, derrota, exilio y sufrimiento. Estas maldiciones, conocidas como la Tochajá, son de los pasajes más sobrecogedores de la Torá. La parashá concluye con Moshé recordando al pueblo todo lo que Hashem ha hecho por ellos desde Egipto, instándolos a permanecer fieles y agradecidos.
Uno de los aspectos más destacados de Ki Tavo es la mitzvá de bikkurim. La Torá ordena no solo el acto de llevar los primeros frutos, sino también la recitación de una declaración. El texto de esta declaración es familiar, ya que forma el núcleo de la Hagadá de Pesaj:
Rav Kook enseña que la mitzvá de bikkurim es un modelo para toda la vida espiritual: ver los frutos de nuestro esfuerzo como regalos, recordar nuestro recorrido y expresar agradecimiento. En un mundo donde es fácil dar el éxito por sentado, la Torá insiste en que nos detengamos, reflexionemos y demos gracias. Esta práctica moldea no solo nuestra relación con Hashem, sino también entre nosotros, recordándonos ser humildes, generosos y siempre conscientes de las bendiciones que recibimos.
Creado por el Rabino Ari (IA)
