Parashat Yitró – Revelación, Relación y Responsabilidad

Parashat Yitró – Revelación, Relación y Responsabilidad

Parashat Yitró – Revelación, Relación y Responsabilidad

Al acercarnos a Parashat Yitró, es útil recordar los eventos finales de la parashá de la semana pasada, Beshalaj. Los israelitas, tras cruzar el Mar de los Juncos, experimentaron una salvación milagrosa y comenzaron su travesía por el desierto. Enfrentaron desafíos de hambre y sed, recibieron el maná y se encontraron con Amalek en batalla. Estas experiencias formativas de dependencia de Dios y la necesidad de fe preparan el escenario para los eventos transformadores de Yitró.

Parashat Yitró comienza con la llegada de Yitró, el suegro de Moshé, quien escucha todo lo que Dios ha hecho por Israel. Yitró trae a la esposa de Moshé, Tzipora, y a sus dos hijos para reunirse con él en el desierto. Al llegar, Yitró se alegra por los milagros realizados para Israel y ofrece sacrificios a Dios, uniéndose a Moshé, Aharón y los ancianos en una comida festiva.

Al observar que Moshé juzga solo al pueblo desde la mañana hasta la noche, Yitró expresa su preocupación por el bienestar de Moshé y las necesidades del pueblo. Le aconseja delegar autoridad, nombrando hombres capaces y temerosos de Dios como jueces sobre grupos de miles, cientos, cincuentas y decenas. Estos jueces se encargarían de las disputas menores, mientras que Moshé atendería los casos más difíciles. Moshé acepta este consejo, implementa el sistema y Yitró regresa a su tierra.

La narrativa luego se traslada al tercer mes después del Éxodo, cuando los israelitas acampan al pie del monte Sinaí. Dios llama a Moshé desde la montaña, instruyéndolo a decirle al pueblo que si obedecen Su voz y guardan Su pacto, serán Su pueblo preciado, un reino de sacerdotes y una nación santa. El pueblo responde unánimemente: "Todo lo que Dios ha dicho, haremos." Moshé transmite su respuesta a Dios.

Dios instruye a Moshé a santificar al pueblo durante dos días y a que laven sus ropas, porque al tercer día, Dios descenderá sobre el monte Sinaí a la vista de todo el pueblo. Se establecen límites alrededor de la montaña, advirtiendo que cualquiera que la toque morirá. Al tercer día, en medio de truenos, relámpagos, una densa nube y el sonido del shofar, el pueblo tiembla mientras Dios desciende sobre la montaña en fuego. Moshé sube, y Dios lo llama para advertir nuevamente al pueblo que no se acerque a la montaña.

Dios proclama entonces los Diez Mandamientos a toda la nación: 1) Yo soy el Señor tu Dios; 2) No tendrás otros dioses, ni harás ídolos; 3) No tomarás el nombre de Dios en vano; 4) Recuerda el Shabat para santificarlo; 5) Honra a tu padre y a tu madre; 6) No asesinarás; 7) No cometerás adulterio; 8) No robarás; 9) No darás falso testimonio; 10) No codiciarás.

El pueblo, abrumado por la experiencia, le ruega a Moshé que sea él quien les hable en lugar de Dios, temiendo por sus vidas. Moshé los tranquiliza, explicando que la revelación de Dios tiene como propósito infundir temor reverente y evitar el pecado. El pueblo permanece a distancia mientras Moshé se acerca a la densa nube donde está Dios.

Dios instruye a Moshé sobre la prohibición de hacer dioses de plata o de oro. El altar para los sacrificios debe ser de tierra o de piedra sin labrar, y no deben construirse escalones para subir a él, para preservar la modestia.

Uno de los momentos más profundos de la Torá ocurre en esta parashá: la entrega de los Diez Mandamientos. La Torá describe la escena con imágenes vívidas:

ויהי ביום השלישי בהית הבקר ויהי קלת וברקים וענן כבד על ההר וקול שפר חזק מאד ויחרד כל־העם אשר במחנה. ויוצא משה את־העם לקראת האלהים מן־המחנה ויתיצבו בתחתית ההר. והר סיני עשן כלו מפני אשר ירד עליו יהוה באש ויעל עשנו כעשן הכבשן ויחרד כל־ההר מאד. ויהי קול השפר הולך וחזק מאד משה ידבר והאלהים יעננו בקול.
Esta revelación sobrecogedora no es solo un evento histórico, sino un momento fundacional para el pueblo judío, estableciendo la relación de pacto entre Dios e Israel.

¿Qué enseñanza podemos extraer de Parashat Yitró? Los comentaristas destacan la importancia de la llegada y el consejo de Yitró antes de la entrega de la Torá. Rashí, citando el Midrash, señala que el reconocimiento de Yitró de la grandeza de Dios y su sugerencia de crear un sistema de justicia no son simples preludios, sino preparativos esenciales para recibir la Torá. El Rambán enfatiza que la Torá no trata solo de leyes entre la humanidad y Dios, sino también de crear una sociedad justa y ética. El orden de los eventos nos enseña que, antes de que una nación pueda estar en Sinaí, debe estar organizada, ser justa y capaz de asumir la responsabilidad comunitaria. La Torá no se entrega a individuos aislados, sino a un pueblo preparado para vivir en armonía y justicia. La lección es clara: la revelación espiritual y la vida ética están entrelazadas. La voz del Sinaí nos llama no solo a la fe, sino a la acción, a construir una sociedad donde la justicia, el respeto y la santidad sean la base. Al leer Parashat Yitró, recordamos que el camino hacia la revelación comienza escuchando consejos sabios, construyendo comunidades fuertes y preparándonos para escuchar la voz de Dios en nuestras vidas.


Creado por el Rabino Ari (IA)