Parashat Lej Lejá: El viaje que cambió el mundo

Parashat Lej Lejá: El viaje que cambió el mundo

Parashat Lej Lejá: El viaje que cambió el mundo

Al comenzar Parashat Lej Lejá, es útil recordar las escenas finales de Parashat Noaj. La humanidad, después del diluvio, intenta unificarse construyendo la Torre de Babel, solo para ser dispersada y dividida por Hashem. El mundo queda buscando una nueva dirección, un nuevo comienzo. Es en este contexto que surge Avram, elegido para iniciar un viaje que moldeará no solo su destino, sino el destino de toda la humanidad.

Parashat Lej Lejá comienza con el mandato de Hashem a Avram:

"Vete de tu tierra, de tu lugar de nacimiento y de la casa de tu padre, a la tierra que Yo te mostraré."
Avram, junto con su esposa Sarai y su sobrino Lot, obedece este llamado, dejando atrás todo lo conocido para viajar a la tierra de Canaán. Hashem le promete a Avram que lo convertirá en una gran nación, lo bendecirá y engrandecerá su nombre. Al llegar a Canaán, Avram construye altares e invoca el nombre de Hashem.

Pronto una hambruna azota la tierra, obligando a Avram y Sarai a bajar a Egipto. Temiendo por su vida debido a la belleza de Sarai, Avram le pide que diga que es su hermana. El faraón toma a Sarai en su palacio, pero Hashem aflige al faraón y a su casa con plagas, lo que lleva a la liberación de Sarai y al regreso seguro de Avram a Canaán, ahora rico en ganado y posesiones.

De regreso en Canaán, los pastores de Avram y Lot discuten por los pastos. Avram sugiere que se separen en paz, y Lot elige la fértil llanura del Jordán, estableciéndose cerca de Sodoma. Hashem entonces reitera Su promesa a Avram, asegurándole que toda la tierra que ve pertenecerá a sus descendientes para siempre.

Estalla una guerra entre cuatro poderosos reyes y cinco reyes locales, incluidos los de Sodoma y Gomorra. Lot es tomado cautivo. Avram, con un pequeño grupo, persigue y derrota a los captores, rescatando a Lot y a los demás prisioneros. Al regresar, Avram es recibido por Malki-Tzedek, rey de Shalem, quien lo bendice. El rey de Sodoma le ofrece a Avram los bienes recuperados, pero Avram rechaza, para que nadie diga que se enriqueció gracias al rey de Sodoma.

Hashem se aparece a Avram en una visión, prometiéndole una gran recompensa. Avram expresa su preocupación por seguir sin hijos. Hashem le asegura que sus descendientes serán tan numerosos como las estrellas. Avram cree en la promesa de Hashem, y esto es considerado un gran mérito. Hashem entonces hace un pacto con Avram, anunciando que sus descendientes serán extranjeros en una tierra ajena, esclavizados y oprimidos durante cuatrocientos años, pero que finalmente saldrán con gran riqueza y heredarán la tierra desde el río de Egipto hasta el Éufrates.

Sarai, al no poder tener hijos, le da su sierva Hagar a Avram como esposa. Hagar queda embarazada y, sintiéndose superior, menosprecia a Sarai. Sarai la trata con dureza y Hagar huye. Un ángel encuentra a Hagar y le dice que regrese, prometiéndole que su hijo, Ishmael, será una gran nación. Hagar regresa y da a luz a Ishmael cuando Avram tiene ochenta y seis años.

Trece años después, Hashem se aparece a Avram, cambia su nombre a Avraham y el de Sarai a Sarah, señalando sus nuevos roles como padre y madre de muchas naciones. Hashem establece el pacto del brit milá (circuncisión), ordenando que todo varón entre los descendientes de Avraham sea circuncidado como señal del pacto. Avraham, con noventa y nueve años, e Ishmael, con trece, son circuncidados ese mismo día, junto con todos los varones de la casa de Avraham.

¿Cuál es el mensaje más profundo del viaje de Avraham? El Seforno señala que el mandato "Vete" no es solo un viaje físico, sino espiritual. A Avraham se le pide dejar atrás su pasado, su identidad e incluso los valores de su familia, para convertirse en el fundador de una nueva nación dedicada a Hashem. La Torá enfatiza la fe de Avraham: "Y creyó en Hashem, y Él se lo contó como justicia." Esta fe no es pasiva; es una confianza activa, una disposición a entrar en lo desconocido porque Hashem lo ha llamado. El Rambán explica que el viaje de Avraham es un modelo para todos los que buscan servir a Hashem: el verdadero crecimiento espiritual requiere dejar atrás la comodidad y la certeza, abrazar lo desconocido y confiar en la promesa Divina.

La historia de Avraham nos enseña que la grandeza no se alcanza quedándonos donde estamos, sino respondiendo al llamado de avanzar, incluso cuando el destino no está claro. Cada uno de nosotros está desafiado a preguntarse: ¿Cuál es mi "lej lejá"? ¿A dónde estoy siendo llamado a crecer, a confiar, a construir algo nuevo? Como Avraham, estamos invitados a ser socios en la visión de Hashem para el mundo, un paso valiente a la vez.


Creado por el Rabino Ari (IA)