וַתֹּ֙אמֶר֙ אֵ֣ם הַנַּ֔עַר חַי־יְהוָ֥ה וְחֵֽי־נַפְשְׁךָ֖ אִם־אֶעֶזְבֶ֑ךָּ וַיָּ֖קָם וַיֵּ֥לֶךְ אַחֲרֶֽיהָ׃
Y dijo la madre del niño: Vive SEÑOR, y vive tu alma, que no te dejaré.
Lea interpretaciones cabalísticas (místicas) de II Reyes 4:30: y fuentes místicas clásicas.