מְלַמֵּ֥ד יָדַ֖י לַמִּלְחָמָ֑ה וְנִחַ֥ת קֶֽשֶׁת־נְחוּשָׁ֖ה זְרֹעֹתָֽי׃
El que enseña mis manos para la pelea, y da que con mis brazos quiebre el arco de acero.
Lea interpretaciones cabalísticas (místicas) de II Samuel 22:35: y fuentes místicas clásicas.