אַל־יֹאמְר֣וּ בְ֭לִבָּם הֶאָ֣ח נַפְשֵׁ֑נוּ אַל־יֹ֝אמְר֗וּ בִּֽלַּעֲנֽוּהוּ׃
No digan en su corazón: ¡Ea, alma nuestra! No digan: ¡Hémoslo devorado!
Lea interpretaciones cabalísticas (místicas) de Salmos 35:25: y fuentes místicas clásicas.