כִּֽי־גַם־נָבִ֥יא גַם־כֹּהֵ֖ן חָנֵ֑פוּ גַּם־בְּבֵיתִ֛י מָצָ֥אתִי רָעָתָ֖ם נְאֻם־יְהוָֽה׃
Porque así el profeta como el sacerdote son fingidos: aun en mi casa hallé su maldad, dice SEÑOR.
Lea la interpretación midráshica de Jeremías 23:11: y exégesis rabínica clásica.