אִם־לֹ֣א הֲ֭תֻלִים עִמָּדִ֑י וּ֝בְהַמְּרוֹתָ֗ם תָּלַ֥ן עֵינִֽי׃
No hay conmigo sino escarnecedores, En cuya acrimonia se detienen mis ojos.
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