הָרִ֣ימָה פְ֭עָמֶיךָ לְמַשֻּׁא֣וֹת נֶ֑צַח כָּל־הֵרַ֖ע אוֹיֵ֣ב בַּקֹּֽדֶשׁ׃
Levanta tus pies á los asolamientos eternos: A todo enemigo que ha hecho mal en el santuario.
Lea la interpretación midráshica de Salmos 74:3: y exégesis rabínica clásica.