לֹא־נָאוָ֣ה לְנָבָ֣ל שְׂפַת־יֶ֑תֶר אַ֝֗ף כִּֽי־לְנָדִ֥יב שְׂפַת־שָֽׁקֶר׃
No conviene al necio la altilocuencia: ¡Cuánto menos al príncipe el labio mentiroso!
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